El AI Washing: cuando la IA se convierte en la excusa perfecta para despedir

El AI Washing: cuando la IA se convierte en la excusa perfecta para despedir

¡Hola, Maestros del Pixel!

Llevas meses escuchando la misma historia. Una empresa anuncia recortes. En el comunicado aparece, casi siempre, una mención a la inteligencia artificial.

"La adopción de IA nos permite operar con menos personas." "La automatización ha hecho algunos roles redundantes." "Avanzamos hacia un modelo más eficiente gracias a la IA."

Tus compañeros se miran. Alguien en el grupo de WhatsApp del trabajo manda un artículo sobre robots que reemplazan trabajos. La prensa habla de una ola imparable. Y tú, aunque tu trabajo del día a día no ha cambiado prácticamente nada en el último año, empiezas a sentir que el suelo tiembla bajo tus pies.

Esa brecha entre el miedo que circula en los medios y lo que realmente ocurre en tu oficina tiene un nombre. Y esta semana, el CEO de la empresa que más ha contribuido a construir ese miedo lo admitió públicamente.

Lo que dijo Sam Altman en India

El 19 de febrero de 2026, Sam Altman, fundador y CEO de OpenAI, participó en el India AI Impact Summit. En una entrevista con CNBC-TV18, hizo una afirmación que pocas personas esperaban escuchar de su boca.

"No sé cuál es el porcentaje exacto, pero hay algo de AI washing donde la gente culpa a la IA de despidos que harían de todos modos. Y luego hay un desplazamiento real de la IA en distintos tipos de empleos."

AI washing. El término viene del ya conocido "greenwashing": esa práctica de empresas que se pintan de verde, de sostenibles, de responsables con el planeta, aunque sus decisiones reales no hayan cambiado nada.

El AI washing sería lo mismo, pero con tecnología: usar el relato de la inteligencia artificial para presentar decisiones económicas ordinarias como si fueran parte de una transformación inevitable e innovadora.

Lo notable no es solo lo que dijo, sino quién lo dijo. Altman es el principal beneficiario del relato de que la IA lo está cambiando todo, incluyendo el empleo. Si él mismo reconoce que hay empresas usando ese relato como escudo, algo está cambiando en la narrativa.

Los números que nadie menciona en los titulares

Cuando se habla de despidos por IA, los titulares se centran en los casos más llamativos. Una empresa de software que recorta su equipo de ingeniería. Una plataforma de pagos que anuncia que operará con menos personas gracias a la automatización. Una gran tecnológica que vincula su reestructuración a la adopción de nuevas herramientas.

Pero los datos agregados cuentan una historia diferente.

Según Challenger, Gray & Christmas, una firma especializada en seguimiento del mercado laboral en Estados Unidos, durante todo el año 2025 se atribuyeron directamente a la inteligencia artificial unos 54.836 despidos.

Puede sonar a una cifra grande. Hasta que la pones en contexto: en ese mismo año, el total de despidos en Estados Unidos fue de 1.206.374. Los despidos vinculados a la IA representaron el 0,045% del total.

En enero de 2026, los despidos en Estados Unidos alcanzaron 108.435, el mayor total mensual desde la crisis financiera de 2009. De esos más de cien mil despidos, apenas 7.600 citaron explícitamente a la IA como causa. El resto respondió a restructuraciones, pérdida de contratos, recorte de costos y ajustes de plantilla.

El National Bureau of Economic Research (NBER) publicó en febrero de 2026 los resultados de un estudio con casi 6.000 directivos de empresas de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Australia. La pregunta era directa: ¿ha afectado la IA al empleo en su empresa en los últimos tres años? Casi el 90% respondió que no.

El Yale Budget Lab, dependiente de la Universidad de Yale, analizó los datos del Bureau of Labor Statistics hasta noviembre de 2025. Sus investigadores no encontraron variaciones significativas en el desempleo de las ocupaciones más expuestas a la IA. Martha Gimbel, codirectora del laboratorio, fue contundente: "No importa desde qué perspectiva se miren los datos, en este preciso momento no parece que haya efectos macroeconómicos importantes aquí".

Cómo funciona el AI washing en la práctica

Para entender por qué esto ocurre, hay que mirar qué pasó entre 2020 y 2022. Durante la pandemia, muchas empresas tecnológicas y de servicios experimentaron un crecimiento extraordinario de la demanda. Contrataron a miles de personas para cubrir ese crecimiento. Cuando la demanda se normalizó, quedaron con plantillas sobredimensionadas para una realidad más ordinaria.

Al mismo tiempo, en 2022 apareció ChatGPT y la conversación sobre inteligencia artificial se convirtió en la más ubicua de la industria. Los inversores empezaron a premiar a las empresas que demostraban estar adoptando IA. La narrativa tecnológica se volvió rentable.

El resultado fue una coincidencia conveniente: las empresas necesitaban recortar plantillas por razones económicas perfectamente mundanas, y tenían a mano un relato que convertía esos recortes en algo que sonaba a visión de futuro.

Amazon es quizás el caso más documentado. En enero de 2026, la empresa anunció el despido de 16.000 empleados vinculando los recortes a la adopción de inteligencia artificial, señalando que necesitaría "menos gente para algunos trabajos que se hacen hoy". Pocas semanas después, en una conferencia con inversores, el CEO Andy Jassy deshizo ese vínculo con una honestidad inusual: "El anuncio que hicimos hace unos días no tuvo un verdadero impulso financiero, ni siquiera está impulsado por la IA, al menos no ahora mismo. Es una cuestión cultural".

Microsoft ha seguido un patrón similar. Tailwind despidió al 75% de su equipo de ingeniería alegando el impacto brutal de la IA en su modelo de negocio. El lenguaje corporativo ha encontrado en la inteligencia artificial un paraguas útil bajo el que caben decisiones que en otro contexto exigirían explicaciones más incómodas.

La paradoja de Altman

Vale la pena detenerse en el conflicto de interés que hay en la propia declaración de Altman. El CEO de OpenAI necesita que las empresas crean que la IA puede sustituir trabajadores: ese es, en gran parte, el argumento de venta para que las organizaciones inviertan en sus herramientas. Al mismo tiempo, si el gobierno y la opinión pública perciben que la IA está destruyendo empleos masivamente, aumenta la presión regulatoria sobre empresas como la suya.

Su posición matizada, que reconoce el AI washing pero también advierte de que el impacto real llegará, navega cómodamente entre los dos extremos. No es que sea mentira. Es que sirve a varios propósitos a la vez.

Dario Amodei, CEO de Anthropic, ha ido más lejos en sus advertencias, señalando que la mitad de los trabajos de oficina podrían desaparecer en los próximos cinco años. Sebastian Siemiatkowski, CEO de Klarna, afirmó que de cara a 2030 su empresa podría prescindir del 30% de sus 3.000 empleados gracias al incremento de productividad que proporciona la IA. El Financial Times ha reportado ya una caída relativa del 13% en el empleo de trabajadores junior en puestos con alta exposición a la IA: una señal pequeña, pero real.

El consenso entre quienes conocen la industria desde adentro es que el impacto real está por llegar, no que ya llegó. Lo que existe ahora, en su mayor parte, es el relato del impacto.

El costo que nadie está calculando

Hay algo que el AI washing hace que raramente se menciona: distorsiona las decisiones de millones de personas.

Alguien que lleva diez años trabajando en contabilidad lee que la IA va a eliminar su trabajo. Decide invertir tiempo y dinero en formarse en algo diferente, quizás de manera apresurada, guiado por una urgencia que los datos no justifican todavía. Alguien más decide no entrar a cierta área profesional porque ha leído que está en riesgo. Un recién graduado descarta sectores que en realidad siguen contratando.

Las decisiones de carrera se toman con horizontes largos. Cuando se basan en una narrativa inflada, el costo puede ser enorme y muy difícil de corregir después.

IBM es un ejemplo que va en sentido contrario: después de anunciar hace unos años una pausa en contrataciones para roles que la IA podría cubrir, en 2026 ha anunciado que triplicará sus contrataciones de perfiles junior, rediseñando las descripciones de puestos para reflejar cómo la IA asiste el trabajo en lugar de reemplazarlo. No es el único, pero es poco visible.

Lo que esto significa para ti

Si trabajas en una empresa mediana o grande y has escuchado mencionar la IA en el contexto de reestructuraciones, hay una pregunta sencilla que vale la pena hacerte: ¿Ha cambiado realmente la inteligencia artificial los procesos de tu departamento en los últimos dos años? ¿Tu trabajo hoy es materialmente diferente al que hacías en 2023 por causa de la IA?

En la mayoría de los casos, la respuesta honesta es no. Lo que ha cambiado son las herramientas disponibles, la conversación en las reuniones, los comunicados corporativos. Pero los procesos de fondo, la naturaleza del trabajo, el volumen de personas necesarias, no han cambiado tanto como los titulares sugieren.

Eso no significa que no vaya a cambiar. Significa que no ha cambiado todavía de forma masiva.

Para quien está pensando en reconvertirse profesionalmente: la preparación gradual para un entorno con más automatización tiene sentido. Pero la urgencia alarmista de "reconviértete ahora o serás obsoleto" no está justificada por los datos actuales. Hay tiempo para hacerlo con calma y estrategia.

Para quien toma decisiones dentro de una organización: el AI washing puede parecer una estrategia de comunicación cómoda a corto plazo. Pero erosiona la confianza interna de las personas que se quedan, complica la adopción genuina de IA cuando llega el momento de implementarla de verdad, y construye una cultura organizacional basada en la desinformación.

Una reflexión para terminar

El AI washing nos dice algo importante sobre el momento que vivimos. Estamos en una transición real, pero que avanza más lento de lo que el relato dominante sugiere. Las empresas han aprendido que hablar de IA genera atención, legitimidad e inversión. Y que ese lenguaje puede también servir para justificar lo que siempre se ha justificado de otras maneras.

Quizás la pregunta más honesta que podemos hacernos, como lectores de información sobre tecnología, no es si la IA nos va a quitar el trabajo. Es si sabemos distinguir cuándo nos están hablando de lo que la IA realmente hace y cuándo nos están vendiendo un relato que sirve a otros intereses.

La diferencia entre las dos cosas puede ser, literalmente, el empleo de alguien.

Con cariño y pixeles,

CARLOS

Referencias

3 herramientas de IA para explorar / usar / utilizar

IBM SkillsBuild - https://skillsbuild.org - Plataforma gratuita de IBM para desarrollar habilidades digitales y de IA. Ofrece cursos, certificaciones y rutas de aprendizaje personalizadas diseñadas especialmente para trabajadores que quieren prepararse para un mercado laboral cambiante, sin necesidad de conocimientos técnicos previos.

LinkedIn Learning - https://www.linkedin.com/learning - Plataforma de formación con miles de cursos sobre habilidades de IA, análisis de datos y reconversión profesional. Muchos usuarios tienen acceso gratuito a través de su cuenta de LinkedIn Premium o mediante bibliotecas públicas que han suscrito el servicio.

Google Career Certificates - https://grow.google/certificates/ - Programas de certificación de Google en áreas como análisis de datos, inteligencia artificial, soporte técnico y gestión de proyectos. Diseñados para completarse en seis meses, con un costo accesible y reconocimiento creciente entre empleadores.

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